Fuentes serif

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¿Qué son las fuentes con serifa?

En diseño tipográfico se suelen usar dos categorías para clasificar las fuentes: sans serif y fuentes con serifa. Las fuentes con serifa se usan desde la época romana. Las inscripciones romanas son la base de las mayúsculas tal como las conocemos hoy; una placa muy citada está en la base de la Columna de Trajano, terminada en el año 113 d. C. Los canteros añadían serifas, los pequeños remates en las astas de las letras, para dar un acabado más limpio a las letras talladas.

Las sans serif no empezaron a circular hasta principios del siglo XIX, cuando una fuente de William Caslon IV apareció en un catálogo tipográfico en 1816. Aun así, las fuentes con serifa se usaron para el texto mucho más tiempo, hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

La expresión de marca con fuentes con serifa

Tras dos décadas de minimalismo y la sensación de que solo existían las sans serif, las fuentes con serifa viven un verdadero renacimiento. Son mucho más personales y cálidas. Cuando tienen terminales redondeados, contraformas amplias y rasgos manuscritos, pueden ser, aunque sorprenda, más cercanas y amables que una sans serif.

Estos rasgos refuerzan o equilibran el carácter de las fuentes con serifa:

El carácter de las serifas

Hay tantos estilos de serifa que por sí solas pueden influir mucho en la identidad visual de una marca. Las serifas cortas y angulosas, como las de Quil, sugieren una marca artesanal. Las serifas largas y afiladas, como las de Rozi, transmiten fuerza. Las serifas cálidas y redondas, como las de Mod, subrayan la calidez y la elegancia de una marca.

Las fuentes con serifa se usan más a menudo para textos largos, aunque también son una muy buena opción como fuente de marca en usos display como logotipos, títulos y titulares.

Kijs, fuente natural

La influencia del grosor del trazo (de fino a grueso)

El grosor del trazo, el espesor de las líneas que forman un glifo, importa en tipografía más de lo que se suele reconocer. No solo influye en el estilo y la legibilidad del texto, también en el ambiente que transmite. Los trazos finos se asocian a la elegancia y la sofisticación, y crean una sensación ligera y aireada que habla de refinamiento.

En el otro extremo, los trazos gruesos comunican más rasgos porque acentúan el carácter de la fuente; por ejemplo, pueden expresar fuerza, seguridad o juventud y piden más atención con su presencia.

Este abanico permite elegir entre distintas fuentes o dentro de una misma familia el grosor que mejor encaje con la personalidad de la marca, tanto si se busca una sofisticación mínima como un mensaje rotundo.

Los grosores habituales van de Thin (100) a Black (900). Los intermedios son Regular (400), Medium (500) y SemiBold (600). Los más gruesos son Bold (700) y ExtraBold (800), y los más finos ExtraLight (200) y Light (300).

Ques, fuente ancha y elegante

La dinámica del contraste en las fuentes

Las fuentes de contraste tienen una variación más o menos marcada entre sus partes más finas y más gruesas. Con mucho contraste el efecto es llamativo; con poco, a veces simplemente mejora la legibilidad. Lo contrario son las fuentes monolineales, en las que el trazo mantiene el mismo grosor de principio a fin. Las fuentes de contraste pueden ser sans serif, como Chez, pero lo más habitual es asociar el contraste a las fuentes con serifa.

Las fuentes de alto contraste pueden transmitir dramatismo y elegancia, y también verse bonitas y tiernas, mientras que las de menos contraste parecen más prácticas y sencillas. Cuanto más gruesa es una fuente de contraste, más contraste hay dentro de la misma familia. En un grosor más fino, el contraste no es tan fuerte.

Usos típicos de las fuentes de contraste son las invitaciones de boda, el branding de belleza y los proyectos que piden letras elegantes, sofisticadas y lujosas.

Elegir el contraste junto con el grosor es una forma sencilla de influir en cómo se percibe una marca, por eso son herramientas básicas para cualquier diseñador.

Fuentes con serifa modernas: formas anchas y abiertas

Las formas de letra anchas y abiertas, con contraformas amplias y mayor anchura, mejoran la accesibilidad y dan un aire amable, desenfadado y más moderno, frente a uno elegante o retro. Suelen ser una muy buena opción para marcas que quieren mostrarse abiertas, transparentes y asequibles.

Ejemplos de letras más abiertas son la e y la o minúsculas.

Combinaciones de fuentes con serifa y sans serif

Ejemplos de sans serif más anchas (extendidas) son Mosy, Desk y Byrl. Se sienten más actuales y hoy son opciones muy populares.

Bauhaus Soft, fuente con serifa redondeada

Las astas redondeadas aportan suavidad

Las astas redondeadas dan al texto una sensación cómoda y orgánica. Suavizan el aspecto general de la fuente y la hacen más amable. Cuanto más gruesa es la fuente, más se nota la curva del asta.

Fuentes como Soft y Kijs muestran cómo las astas redondeadas transmiten calidez, por eso van bien a marcas que quieren resultar más cercanas.

Cómo sacar lo mejor de las fuentes con serifa

Entender las diferencias de grosor, contraste, variedad de formas, astas redondeadas o rectas y el carácter de las serifas da a los diseñadores más recursos para expresar la identidad de una marca con la tipografía. El regreso de las fuentes con serifa muestra su atractivo atemporal y su versatilidad para transmitir los valores de una marca. Cuidando estos detalles, se puede crear una tipografía que comunique bien, conecte con el público y dé a la marca un carácter más sólido.

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